Caminando en el límite
de este abismo mediatico,
entre susurros y gritos
la fortaleza se vuelve una obligación
y las decisiones una necesidad.
Es pertinente
que la fuente se seque
para volver a llenarla.
Es menester alzar los pies
para no llevar polvo
para no arrastrar sobras del pasado.
Eternas son las noches
de quien entre cobijas y luz artificial
buscan en el papel refugio
consuelo para sus penas
y remedios para los tragos amargos y oscuros.
El amor tanto conoce
que se vuelve destructivo y efímero
Es la tripa que expulsa
todo sentimiento mortal y detestable.
La impotencia resumida en tinta,
inundan todo el alma,
los ojos que ya nada ven
y donde desembocan toda frustración.
Noche a noche,
se agota la paciencia
las ganas se dispersan
la fuerza escasea y los sueños...
uno a uno toman rumbos distintos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario