La realidad colgada de las noches
vive y arde en las venas
duele y abre heridas
pero resulta tan efectiva para
quien vive de ilusiones.
El sueño murió
antes que el soñador,
ya no quedan más almohadas
donde añorar, donde desear
no quedan deseos en las copas de cristal.
Almas frías combaten con corazones calientes
cada uno con un fin,
con ganas de perderse
entre el amor y la lujuria.
Pero aunque el tiempo queme y duela,
las dudas hacen fuerte a los ojos,
que son fé entre tanta mierda...
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