La lluvia al caer,
es menester de los ojos que ven,
de las plantas de sal,
del querer en historias sin después.
Solo ves los autos pasar,
sin rumbo que puedan recordar,
escuchas cada sonido que produce la ciudad,
de como ruge sin necesidad,
del como grita por alcanzar esa libertad.
Libertad que recorre cada uno de los campos sin sendero de pan,
cruza los mares sin botes que puedan naufragar,
quema como los silencios del mar...
Y sin más, solo quedaran las nubes en su perfecto mirar,
de las estrellas que al pasar dejan su estela de cristal...
de un reflejo donde poder liar la belleza del mar.
Solo es esto, la lluvia que al caer borra las miradas perdidas de la cuidad,
las letras del papel de un pensamiento vago de unas calles llenas de desden.
es menester de los ojos que ven,
de las plantas de sal,
del querer en historias sin después.
Solo ves los autos pasar,
sin rumbo que puedan recordar,
escuchas cada sonido que produce la ciudad,
de como ruge sin necesidad,
del como grita por alcanzar esa libertad.
Libertad que recorre cada uno de los campos sin sendero de pan,
cruza los mares sin botes que puedan naufragar,
quema como los silencios del mar...
Y sin más, solo quedaran las nubes en su perfecto mirar,
de las estrellas que al pasar dejan su estela de cristal...
de un reflejo donde poder liar la belleza del mar.
Solo es esto, la lluvia que al caer borra las miradas perdidas de la cuidad,
las letras del papel de un pensamiento vago de unas calles llenas de desden.
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