Encontrar sin buscar
es la más perfecta casualidad,
como la pintura que oculta los pensamientos de la pared
siempre estuvo ahí...
Los días dan saltos entre el amor y la desesperación
las manecillas del reloj se ensañan algunas noches en hacer pensar más de lo debido
el olor al otro lado de la almohada
sin presencia en las sabanas
Dormir para soñar, o soñar para poder dormir
abrir los ojos todos los días con la inocente esperanza de
que te despiertes de nuevo en mi cama.
Anhelada la mirada, anhelada la caricia, el beso que no da espacio para palabras
la sonrisa que despierta el alma
Corren los sueños, en busca de la meta...
dicha total cuando tu mano una vez más sostenga la mía
y solo exista en ritmo que sin andar buscándose
se encontró y lleno cada espacio del corazón.
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